Cada vez que navegamos por Internet, tenemos datos que nos identifican y que pueden ser recolectados. Sofisticados programas informáticos rastrean correos personales, blogs o páginas que visitamos.
Empresas, defraudadores y gobiernos observan nuestra intimidad.
¿Sabes qué tan rastreable eres cuando navegas?.
Gemalto ha preparado algunos consejos útiles para no ser tan fácil de espiar en la web.
| Nuestra privacidad en la red es un tema que aún no nos planteamos con la importancia que requiere. Inocentes, nos limitamos a utilizar un navegador web con la confianza de lo cotidiano. Trabajamos y socializamos en internet, olvidando la enorme cantidad de información que exponemos.
Si los usuarios de Facebook constituyeran un país, este sería el tercero más populoso del mundo después de China e India.
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Hoy, es posible obtener una huella digital cibernética, ¿suena como ciencia ficción?, seguramente, pero ya es una realidad. Cuando nos conectamos a la red, nota nuestra presencia, y nos reproduce como una identidad diferente a la de los demás. Un alumbramiento en un cuerpo de datos.
La noticia del 28 de noviembre, sobre la divulgación en Wikileaks de 250 mil cables clasificados de las embajadas de Estados Unidos en diferentes partes del mundo, podría abrir el debate en la mesa de los gobiernos sobre la regulación de Internet. El escándalo mediático causado por la mayor filtración de documentos secretos de la historia en Internet, se vería superado, si este hecho se llega a utilizar por el gobierno de E.E.U.U. para justificar el espionaje online de los ciudadanos.
Según afirma The New York Times, la administración Obama está trabajando en una propuesta de ley que obligaría a todos los prestadores de servicios de comunicaciones online – BlackBerry, redes sociales, Skype, proveedores de correo electrónico, mensajería instantánea, VoIP,y otros- a introducir medidas en su software que permitan al gobierno estadounidense espiar las comunicaciones que se producen entre dos usuarios, incluso aquellas que estén encriptadas.
El F.B.I. invirtió $9.75 millones de dólares el año pasado ayudando a estas compañías a adaptarse a ser intervenidos, y en su presupuesto 2010, se asignaron $9 millones para impulsar sus capacidades de vigilancia.
Pero qué ocurre con los ciudadanos de a pie, víctimas silenciosas del oscuro negocio que hay detrás de saber quiénes somos y qué buscamos.
El estudio 2010 a nivel mundial realizado por la empresa de seguridad Sophos, desvela algunas actitudes alarmantes de los individuos hacia el ciberespionaje internacional. El 63% de los 1077 usuarios encuestados creen que es aceptable para sus países espiar a otras naciones mediante el hacking o a través de instalar malware.
Este dato sorprende por la falta de reflexión que aún se tiene sobre la pérdida de la privacidad. La ciberparadoja está planteada, cuanta mayor información exponemos a amigos o colegas en foros, más expuestos terminamos ante los anunciantes, y ahora, bajo la alarma de la seguridad podemos terminar siendo oficialmente controlados.
Nuestro ADN en la red, se compone no solo de información personal que entregamos en sitios web, sino de algo aún más sencillo, la información que arroja nuestro navegador.
Pueden clasificarnos por país y región, por la versión que utilizamos, los plugins, las fuentes instaladas, la resolución de pantalla, los sitios que visitamos, la información en formularios, etc. Sin necesidad de la dirección de IP o de las cookies, estos datos se pueden combinar para generar una huella digital casi única dentro de la web sin que nosotros intervengamos.
El espionaje en la web está a la mano de todos. No por una falla de seguridad, sino porque el lenguaje de la web, JavaScript, incorporado en todos los navegadores modernos, es accesible por cualquiera con una herramienta sofisticada para extraer la información de cómo interactúa nuestro navegador.
Gracias a estas identificaciones, empresas y agencias de publicidad online pueden recolectar los datos necesarios para catalogar a su potencial audiencia y vender su stock de manera segmentada. Aún más impresionante, es que se establecen redes entre muchos sitios para compartir información, o que redes sociales, como tu Facebook, por ejemplo, extrae el directorio de tu Messenger para mandar invitaciones a tu perfil, sin que lo sepas.
Para advertir sobre la recolección y utilización de datos masivamente, la Electronic Frontier Foundation, una reputada asociación civil en E.E.U.U. estudiosa y defensora de los “derechos civiles en el mundo digital”, creó una herramienta llamada Panopticlick con el propósito de realizar un experimento para saber, qué tan efectivo es este tipo de rastreo en línea.
El experimento consiste en obtener una huella digital que es calculada usando la información que “compartimos” con los sitios web que visitamos.Sus pruebas sobre casi un millón de voluntarios demuestran que, en la mayoría de los casos, se puede identificar a un usuario mediante esta técnica, sin necesidad de cookies ni dirección IP.
¿Qué podemos hacer si queremos dificultar ser espiados, y mantener nuestros asuntos en privado?. Hay algunos consejos que puedes seguir:
- Se debe vaciar las cookies, mediante programas como Ccleaner, y eliminar frecuentemente todo el historial de navegación desde tu navegador
- utilizar un navegador que permita algún tipo de modo privado. En distintas pruebas, Firefox y Goolge Chrome han resultado ser los más seguros
- verificar las direcciones del navegador antes de introducir contraseñas
- desactivar JavaScript para las páginas en las que no se confíe
- eliminar software espía corriendo un programa como SpyBot Search & Destroy
- La solución más avanzada, sería encontrar un proxy que permita ocultar la dirección IP y utilizar un software de cifrado útil como Tor para proteger el anonimato en la red
El espionaje de nuestra información sirve también para cometer fraude, en el momento en que usamos nuestra banca en línea, o al pagar en los sitios de compra por internet. En este caso, se necesita de tecnología adicional de seguridad digital, Gemalto ha desarrollando dispositivos token que permiten autenticarte, verificar al banco o al comercio en línea, firmar nuestras transacciones, o incluso un token USB con un navegador incluido para una seguridad máxima.
Aplicando estas medidas, ¿ya podemos navegar tranquilos y anónimos? La respuesta es no.
Nuestra privacidad y anonimato se ven coartados por las propias bases de la web. Es la paradoja cibernética, aceptar que seremos observados, pero sin quedarnos de brazos cruzados. ¿Hasta qué punto quieres ser espiado?, algunos decidirán la postura más extrema, no navegar, otros, desactivar absolutamente todo tipo de interacción antes de navegar, y otros optarán por algunas de las alternativas propuestas, entre otras. Cada uno escoge su remedio.
¿Y ustedes qué tan rastreables son?.
¡Comparte con nosotros tus comentarios y los temas qué te interesan!
Si quieres ver más información visita: www.justaskgemalto.com
Por: Samuel Hourdin, Director de la División en Latinoamérica de eBanking, Gemalto

Posted on noviembre 22, 2011
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